El problema de “lo OBVIO”

 

 

Mujeres frustradas porque no logran hacerse entender por su compañero, detalles que son explícitos únicamente para ellas y que ellos parecen ignorar por completo, hasta el punto de parecer insensibles, dificultad para comunicarse. Los cerebros masculinos y femeninos frente a frente: ¿se trata de incomprensión?. toda la culpa es de las hormonas, o casi toda …

He llamado este síntoma: el problema de lo “obvio”-  El cerebro masculino no posee la capacidad empática de su contraparte femenina, especialmente cuando está dedicado a resolver algún tema o a la preparación de cualquier cosa. La consecuencia es la separación patente entre el problema a resolver y el impacto emotivo que cualquier cerebro femenino consideraría bajo las mismas circunstancias.

 

La había dejado sola!!!

Ella quedó tan sorprendida que no alcanzó a reaccionar inmediatamente para hacerle comprender, con cualquier medio a su alcance, que ése no era la respuesta que ella esperaba, que su testosterona lo estaba controlando, inhibiendo su capacidad empática, ciego frente a las emociones de su compañera. Éste era hecho grave e injustificado, independientemente de la cena en su honor en un importante museo en París.   ¿No lo había protegido de un ataque de pánico y renunciado a ir a una fiesta en su honor, con sus seguidores franceses? ¿se había olvidado ya?

Ella lo comprendía, pero él le había soltado la mano, y la había dejado sola, mientras estaba “recargando su testosterona” con los aplausos de los críticos de arte.  La duda sobre lo que debía hacer la devoraba, y las posibilidades cognitivas ya muy limitadas (pedirle, frente a todos, explicaciones de por qué lo había hecho o sencillamente ignorarlo y precipitarse a la celebración con sus fans), adquirían coloraciones emotivas que entrelazándose aumentaban la sensación de frustración. ¿Dónde se había equivocado esta vez?.

Si hubiésemos podido ver la actividad del cerebro de Carrie Bradshaw (la protagonista de la serie Sex & the City) durante ése capítulo (el último de la estación) hubiéramos asistido a un concierto de cortisol con acompañamiento de oxitocina y deseo de estrógeno, donde el cortisol a (hormona del estrés) tomada el papel preponderante.

Regresemos a nuestra heroína, representante ejemplar, junto con sus amigas, del funcionamiento del cerebro femenino.  Quien haya visto el episodio, seguramente recordará como Carrie renuncia a su celebración para acompañar a su pretendiente ruso, a un museo en el cual están inaugurando una importante muestra de sus trabajos. La promesa de tomarle la mano durante todo el evento la conmueve y su cerebro límbico inicia una empatía tan pero tan fuerte que es capaz de renunciar a todo por estar con el. La promesa que él le hiciese, es desatendida 30 segundos después de entrar al recinto y recibir el aplauso de joven director del museo que lo arranca de la mano de ella. La testosterona le gana a la oxitocina y ella queda sola con sus pensamientos y una tormenta hormonal.

La noche parisina llena su emotividad con un flujo de cortisol que alimenta su estrés y que a su vez causa la producción de oxitocina como contrabalance de sus efectos.   La aparición oportuna de Big, satisface su necesidad hormonal.

He aprovechado éste episodio de la famosa serie para ilustrar una situación de comunicación bastante típica entre nuestros cerebros.

Me refiero a éste tipo de situaciones como “el problema de lo obvio”. El cerebro masculino no posee las capacidades empáticas de su contraparte femenina, especialmente si se encuentra ya ocupado en resolver algún problema o en preparar algo.  La consecuencia es la separación patente entre el problema a resolver y el impacto emotivo que cualquier cerebro femenino consideraría bajo las mismas circunstancias. En la práctica Carrie deseaba que su compañero recordara, en todo momento, el mantenerse cerca de ella, por así decirlo debía demostrar, fehacientemente, esa conducta frente a todos, adicionalmente esa “demostración” debía realizarla por medio de sutiles acciones veladas, palabras y gestos muy difíciles de ser comprendidos y procesados por un cerebro masculino en plena fase de producción de testosterona.

Se muy bien que en este momento, mis lectoras estarán pensando: “una postura muy cómoda”, esta explicación ilustra muy bien la insensibilidad propia del hombre y estoy plenamente de acuerdo con ellas, sin embargo es una explicación puramente fisiológica ligada a la producción de hormonas.  La solución existe, sin embargo, es preciso buscarla en el entorno racional y no en el emocional.  Tu compañero puede darse cuenta de tus estados emotivos a través de la aplicación sistemática de un proceso de razonamiento que incluye la activación de varios centros cognitivos, entre ellos la corteza visual y la escucha selectiva.  De esta manera será capaz de leer “lo obvio” siempre que, el cerebro femenino, tome la precaución de resaltar en una forma sutilmente mas visible y patente aquellos mensajes que desea transmitir.

Para Carrie, París forma parte de su sistema límbico, proveyendo estímulos que la transporta a través de montañas rusas de emociones, que ella maneja al dar rienda suelta a toda su feminidad junto con sus amigas viviendo esta ciudad al máximo. Su ciclo de estrógeno – progesterona, logra su máxima expresión durante sus relaciones, momentos en los que sufre y se deleita con los efectos combinados de nuestros sistemas endocrinos y las relaciones interpersonales.

Desean que su “parejo” no olvide invitarlas “formalmente” al próximo compromiso social al que ustedes tanto desean asistir.

Deberán encontrar la forma de hacérselo saber …

 

EL INCREMENTO DEL PODER ADQUISITIVO DE LA MUJER, AUNADO A SU PODER DE DECISIÓN DENTRO DEL ÁMBITO FAMILIAR DAN LUGAR A UNA GRAN OPORTUNIDAD

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